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Enews agosto 2020

EDITORIAL:

Se mira, pero no se toca: la crisis del aprender haciendo.

¿cómo mantener el vínculo entre empresa y liceo en pandemia? ¿Mantendrán las empresas los cupos? ¿se requieren protocolos de higiene distintos para los estudiantes duales? Cada país ha desarrollado estrategias para la vuelta a clases de acuerdo con el contexto socioeconómico y cultural en los que se enmarca su educación.

La situación de pandemia ha implicado para la mayoría de los países la suspensión de las actividades educativas presenciales y el confinamiento en sus hogares, independiente del nivel educacional en el que se encuentren los niños, niñas y jóvenes. Docentes y establecimientos educacionales se han visto desafiados a buscar herramientas para facilitar los procesos de aprendizaje a distancia, pero lo cierto es que, sobre los familiares desafíos que enfrenta la educación técnico profesional, se agregan nuevos elementos. A la conectividad se suma la dificultad de virtualizar aquellos conocimientos y habilidades técnicas propias de su proceso formativo, los que en un año normal adquieren mediante clases en los talleres de su liceo, o a través del aprendizaje situado en otros espacios educativos como un organismo externo o empresa. ¿cómo generar un aprendizaje exitoso en medio del confinamiento cuando la base de esto está en el “aprender haciendo”? ¿cómo mantener la vinculación entre empresa y liceo en este contexto? Cuando se retomen las clases presenciales, ¿las empresas con las que se relaciona el liceo estarán funcionando, mantendrán los cupos? ¿se requieren protocolos de higiene distintos para los estudiantes duales, considerando su paso por el liceo y la empresa?

Al día hoy, no hay respuestas definitivas a estas preguntas. Cada país ha desarrollado estrategias para la vuelta a clases de acuerdo con el contexto socioeconómico y cultural en los que se enmarca su educación, sin embargo hay aspectos transversales que pueden ser considerados en la nueva etapa de transición que ha iniciado nuestro país: la voluntariedad en el regreso a clases, lo que deriva en un sistema mixto de aprendizaje (virtual y presencial); la importancia de mantener protocolos de salud e higiene acordes al tipo de actividad que realizan los estudiantes, que en el caso de los TP requiere un mayor control sanitario del equipamiento y herramientas que utilizan, y también, la personalización o individualización del aprendizaje, para evitar el contacto; entre otros.

Pero los cambios no pueden ir sólo en línea con la prevención del contagio, sino también en velar por el aprendizaje exitoso de los estudiantes y, en esa línea es primordial el fortalecimiento del vínculo con las empresas. Hay que encontrar respuestas diversas para que la relación con los liceos no decaiga, sino aumente. Que el contexto económico y sanitario que determinará sus decisiones de corto y mediano plazo no impacte en la trayectoria de vida de aquellos estudiantes que optaron por una especialidad dual. No debemos dejar de lado a los técnicos del futuro en medio de esta crisis, ellos requieren de un trabajo conjunto entre los distintos actores involucrados para que su formación -ya sea presencial o virtual- sea de calidad y les entregue los conocimientos que requerirán al egreso de su educación secundaria.