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Enews noviembre 2020

Koen Bastiaens, experto en Dual en Bélgica:
El currículum debería ser construido por el área económica, y no por una entidad de educación.

Bélgica es famoso por su buena cerveza, chocolates y papas fritas, sus ríos y puertos. Autodenominados capital de Europa, comenzaron un proceso de cambio en su sistema educativo hace varios años para imitar a los Alemanes mediante la Educación Dual. Hoy un coordinador de la estrategia en el país bajo nos cuenta cómo va su implementación y cómo pese a la cercanía, son totalmente distintos a sus vecinos.

Koen Bastiaens trabaja junto a empresas y liceos Duales en Amberes, la ciudad más grande de Bélgica y hogar del segundo mayor puerto fluvial de Europa. En un país relativamente pequeño, comparado con sus vecinos Francia y Alemania, hoy Amberes reboza de actividad portuaria. Incluso en medio de la pandemia es común ver a los belgas compartiendo un café o cerveza en sus plazas y disfrutando su estable economía, su alta industrialización y con muchos cupos en el área técnica por llenar. Así es como hace un par de años formalizaron el traspaso hacia un sistema educativo vocacional, o Dual Leren.

Dada la cercanía con Alemania uno pensaría que la formación Dual tenía larga data, pero resulta que no es así. ¿por qué ahora y cómo lo están implementando?

El dual oficial es nuevo, tiene casi 2 años, aunque una versión informal ya existía, que combinaba el aprendizaje teórico con el “aprender haciendo”. El desafío está en adaptar todo el sistema a uno formal. Estamos implementando nuevos reglamentos y un proceso que apunta a dar respuesta al mercado laboral. Pese a que hablemos alemán y gran parte del país solía ser Alemania, nuestras empresas son distintas, y los belgas tenemos ota mentalidad sobre la educación y el trabajo.

En Alemania el dual es la crème de la crème de los empleados, son mejor preparados que aquellos con 10 años de experiencia y por la misma compañía. Tienen una dignidad, un orgullo y compromiso con el overol que no existe en Bélgica. Hay una motivación a formar parte de ese sistema, desde la diferencia con los impuestos hasta la manera en que los trabajadores se portan en el tren en las mañanas.

Es un sistema sustentado por empresas, similar a como lo hacemos en Chile, aunque el tema de las remuneraciones es diferente.

Una de las quejas comunes es que las escuelas no preparan bien para el mercado laboral. Pero si las compañías no están conectadas con las escuelas, entonces no pueden tener eso. Jamás escucharías eso en Alemania, ¡si son las mismas compañías las que están educando! Uno de los incentivos que tienen sus compañías para mantenerse activas en el sistema, es que el diploma lo entrega el mismo sector, la Cámara de Comercio, y no el Ministerio de Educación.

Acá el ministerio de educación fue firme en ser quienes entregan los diplomas, y hace 5 años el diseño del currículum se hizo en conjunto a los representantes de las compañías. Hoy nos damos cuenta que fue un error, el currículum no refleja la realidad del área laboral. El ministerio insiste en incorporar módulos y calificaciones en desuso, entonces nadie termina con un diploma completo al no poder cumplir todos los contenidos. Ninguna compañía de techos, por ejemplo, usa tejado de paja, que está en el currículum, y entonces tienes una generación de techadores profesionales con módulos inconclusos en su diploma. Es un sistema que está aún siendo ajustado, y toma tiempo alinearse con el sector económico.

¿Crees que el sistema logrará regularse como el de otros países como Alemania o Austria?

No, el tema de los impuestos es muy fuerte, una compañía no va a pagar impuestos y además invertir en la educación. Mientras eso no cambie, seguirá siendo distinto, pero además hay un tema cultural; la sociedad es muy diferente, la visión sobre ir escalando en las profesiones es muy distinta. En Bélgica ser un trabajador de ese sector no es una alternativa valiosa, en cambio en Alemania es un honor ser un trabajador educado en el dual.

Hoy los padres fomentan esta otra vía o track que es la educación superior, bajo esta percepción que tienen de que la educación vocacional es de menor “estampa”. Los padres siempre parten del que consideran el mejor punto, (en Bélgica se decide esa rama a los 12 años) pero a veces esto genera un “efecto de cascada” donde los egresados de educación superior (lo que sería HC) no tienen experiencia y terminan en este sistema mixto de trabajar-estudiar. En tanto en el sistema dual, a 2 años de egresar ya tienen una visión vocacional y la oportunidad de especializarse más, donde no existe esa cascada de egresados.

La gran discusión que tenemos ahora es que cada cohorte nueva educada en el sistema dual tiene que competir con personas desmotivadas, sin actitud, sin calificaciones adecuadas egresadas del sistema anterior, ¿qué hacer con las personas que quedan en ese sistema, en desventaja?. Mucho tiene que ver con el background del individuo, en nuestro caso el alumno elige una escuela, y esta lo apoya a encontrar una compañía, que es otra diferencia con el sistema alemán, donde la empresa es la escuela.

Yo te hablo desde la autoridad local que está implementando un sistema “diseñado para evaluar fallar” y en medio de la pandemia, pero alguien del ministerio te podría dar otra perspectiva. Finalmente es cierto que, buscando acortar la brecha entre el nivel de egresados y la búsqueda de trabajadores calificados, varios países de europa tomaron el sistema alemán y lo copiaron, pero sin su valor intrínseco: flexibilizar la construcción del currículum y cederla a la Cámara de Comercio. Mientras eso no suceda, no puede funcionar.