La oportunidad que cambia una historia: cómo la Formación Dual está rompiendo el círculo de la pobreza en miles de jóvenes

En Chile egresan cada año más de 100 mil jóvenes de liceos técnico-profesionales. Representan casi el 40% de la matrícula de enseñanza media y comparten una realidad muy marcada: provienen, en su mayoría, de familias donde la pobreza y la informalidad laboral se han transmitido de generación en generación.

Para ellos, la educación técnico-profesional no es una segunda opción. Es, muchas veces, la primera oportunidad concreta de cambiar el destino de una familia. Sin embargo, esta educación todavía carga un prejuicio profundo. Se la sigue mirando como “el hermano pobre” de la enseñanza científico-humanista: una educación con límites, con menos prestigio y con un techo más bajo.

Hace diez años, Fundación Chile Dual nació justamente para enfrentar esa idea. Desde entonces, la fundación ha trabajado vinculando liceos técnico-profesionales con empresas de distintos rubros a lo largo del país, convencida de que cuando la educación y el mundo productivo se encuentran a tiempo, las trayectorias de los jóvenes cambian de manera radical.

Hoy, Fundación Chile Dual es una institución reconocida por su trabajo en la educación media técnico-profesional. En estos diez años ha acompañado a decenas de liceos, miles de estudiantes, múltiples especialidades y empresas en distintas regiones del país, produciendo cambios positivos en las vidas de los jóvenes y sus familias. Para muchas de ellas, ese estudiante puede convertirse en la primera persona con trabajo formal. Las cifras lo muestran con claridad: un estudiante que egresa de la educación media técnico-profesional obtiene, en promedio, ingresos un 41% más altos que los otros miembros de su familia.  (Informe “Educación y formación técnico-profesional en América Latina en el marco de la digitalización” CEPAL, 2026)

Por eso el trabajo de Fundación Chile Dual impacta a los estudiantes tempranamente, donde participan en charlas y visitas a empresas, certificaciones, talleres, programas de pasantías y, especialmente, formación dual: una modalidad que alterna el aprendizaje en el liceo con la experiencia directa en una empresa.

La diferencia es enorme. Mientras otros jóvenes conocen el mundo laboral recién al terminar sus estudios, los estudiantes de formación dual llegan con experiencia, redes, habilidades transversales y una comprensión mucho más concreta sobre el mundo del trabajo.

Y eso importa especialmente en un contexto en que el currículum técnico-profesional todavía avanza más lento que los cambios del mercado laboral. Aunque hoy está en proceso de modernización, gran parte de sus contenidos sigue respondiendo a una lógica construida hace más de una década, en 2013, en áreas donde la tecnología y los oficios cambian a una velocidad vertiginosa.

La conexión con las empresas permite cerrar esa brecha. Son ellas las que muestran qué herramientas se usan hoy, qué habilidades se necesitan y cuáles son los trabajos que existirán mañana. Al revisar el camino recorrido en estos diez años de trabajo, Fundación Chile Dual ha vuelto a encontrarse con jóvenes que pasaron por sus programas. Algunos hoy son supervisores, técnicos especializados, encargados de área o incluso profesionales que siguieron estudiando. Todos tienen trayectorias distintas, pero para cada uno hubo un momento en que alguien les abrió una puerta y, en consecuencia, el mundo.

Cuando la educación técnico-profesional está bien guiada y conectada con oportunidades reales, no tiene un techo bajo.

Tiene la capacidad de cambiar una vida completa.

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